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Regalos de Navidad

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Durante las fechas navideñas nos ponemos a pensar en los regalos de Navidad para nuestros hijos. Ponemos especial cuidado en elegir lo que más les gustaría y nos dedicamos a buscar aquello que ellos desean, muchas veces sin tener en cuenta la cantidad de regalos que al final reciben de Papá Noel o los Reyes Magos.



Muchas veces nuestros hijos se ven saturados de regalos y terminan sobre-estimulados. Es muy fácil que se acumulen regalos; los que Papá Noel o los Reyes dejan en nuestra casa, los que aparecen en casas de los familiares, los que hacen en el cole, etc. Eso sería un error porque los niños al final tienen tantos regalos que no los valoran los regalos, y se aburren ya que no son capaces de entretenerse con ellos ni llegan a atender a todos. Es bueno acordar con la familia la cantidad de regalos que el niño va a recibir y elegir un número prudencial.

Según un artículo de La Vanguardia, no se deben dar más de tres regalos navideños. No es un número exacto, pero lo mejor es elegir tres regalos por cada niño y centrarnos en lo que realmente les gusta o les hace falta. Si existe abundancia de regalos, los niños no son capaces de asimilarlos ni valorarlos.

Hay que conseguir que nuestros hijos aprendan a valorar las cosas. Cuando todo nos viene dado y no nos hemos esforzado, no lo apreciamos igual que cuando nos esforzamos y trabajamos para conseguir algo. No llenemos las estanterías de juguetes innecesarios y enseñemos a nuestros hijos a valorar y apreciar las cosas.

Otro tema importante es enseñar a nuestros hijos a jugar y entretenerse solos. No se trata de dejarlos solos todo el tiempo y no compartir con ellos, sino de enseñarles a estar a gusto consigo mismo.

Os dejamos algunos consejos para elegir los regalos de Navidad para nuestros hijos:

1. No debemos dejar que los niños se dejen influenciar con la publicidad. En mi caso, mis hijos querrían todo lo que ven en los anuncios televisivos. Se dejan llevar y caen en la trampa de la publicidad, pero muchas veces no son conscientes realmente de lo que están pidiendo ni los juguetes que anuncian cumplen las expectativas deseadas.

2. Debemos tener en cuenta la edad de nuestros hijos. Es importante regalarles cosas adecuadas para cada edad, evitando así frustraciones o que se aburran con el juguete.

3. Elegir regalos simples y educativos. A veces el regalo más simple, puede estimular su imaginación y creatividad, sin necesidad de gastar mucho dinero.

4. Debemos evitar las largas listas de regalos. Hay que concienciar a los niños y enseñarles a ser humildes. Podemos hacer una lista con ellos de 5 o 6 objetos y después priorizar los 3 más importantes. Es bueno explicarles que los Reyes deben repartir muchos juguetes y si le dan todo a un mismo niño, los otros se quedarían sin nada. Es mejor enseñar solidaridad.

5. Inculcar valores: Hay que darle un sentido a la Navidad, explicarles sobre la tradición, hablarles de compartir, de solidaridad y hacer de la Navidad una época de alegría, paz y tradición, no sólo ver el lado comercial.

6. No hacer regalos de género, es decir, regalar muñecas y cocinitas a las niñas y coches o pelotas a los niños. Una niña puede disfrutar igual con un balón de fútbol o un avión teledirigido, así como un niño puede disfrutar de una cocina preparando deliciosos platos.

7. Elegir los regalos de tecnología de forma adecuada y moderada. Hoy en día es muy normal que nuestros hijos pidan tablets, consolas, teléfonos móviles, etc. Debemos tener en cuenta su edad y seleccionar aplicaciones educativas o adecuadas a las diferentes etapas del niño o niña.

8 Por último, recordamos que es mejor elegir 3 regalos navideños, enseñarles a valorarlos y compartir con nuestros hijos los buenos deseos y proyectos para el año que llega, intentando ser cada día una mejor persona.

¡Feliz navidad y os deseamos un año 2013 lleno de alegrías y satisfacciones junto a vuestros hijos!


Lectura para padres

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Hace unos días les recomendábamos diferentes tipos de lectura para niños en las diferentes etapas de su infancia. Hoy queremos recomendarles algunos libros interesantes para padres que nos pueden guiar en la educación de nuestros hijos.


Es importante que nuestros hijos lean, pero también que nosotros lo hagamos. Algunos libros nos pueden ayudar a clarificar dudas sobre las diferentes etapas de nuestros hijos o sobre algún tema en concreto. Aquí os dejo una pequeña lista de libros interesantes para padres clasificados por los diferentes temas.

Primera Infancia

Padre, el último mono (Berto Romero) : Este libro está dedicado exclusivamente a los papás. A veces, cuando llega un bebé a casa, algunos padres se sienten excluidos y se sienten ignorados. En este libro, escrito en tono humorístico, con el cual los padres aprenderán entre risas, como lidiar con esta situación.

Cuidados del bebé para padres primerizos (Francesc Williams): en este libro se encontrarán consejos muy útiles para los que son padres por primera vez.

Mi bebé de 0 a 3 años (Coco Valero): Este libro trata sobre los diferentes cambios que experimenta el bebé hasta los 3 años, con consejos muy interesantes sobre salud, alimentación, higiene, el sueño, etc.




Educación emocional

El desarrollo emocional de tu hijo (Roser Pérez Simó) : Este libro se centra en el aprendizaje del niño, guiado por los padres que desde el primer momento aprenden a interpretar las señales de sus hijos, proporcionándoles ternura y emotividad.

Inteligencia emocional infantil y juvenil (Linda & Goleman): Un libro que invita a relajar el cuerpo y la mente, a la vez que fomentamos las 5 competencias básicas de la inteligencia emocional en nuestros hijos.



Conflictos

Tu hijo: problemas y conflictos : En este libro, Bernabé Tierno nos ofrece unos consejos sobre cómo lidiar con los diferentes conflictos que surgen durante la primera etapa de la infancia, ya que estos años son fundamentales para construir su personalidad.

Ni rabietas ni conflictos (Rosa Jove): Trata sobre cómo lidiar con las rabietas, cuando los hijos, en busca de su independencia, estallan emocionalmente.



Comunicación entre padres e hijos

Cómo hablar para que sus hijos le escuchen y cómo escuchar para que sus hijos le hablen: Este libro de Adele Faber ha tenido mucho éxito. Muchas veces los padres oímos a nuestros hijos pero no les escuchamos. En él nos proporcionan métodos innovadores para aprender a escuchar y comprender.



Celos

¡Claro, y yo qué! Los celos infantiles (Mª Victoria Tabera): Este libro nos proporciona consejos para tratar los celos de nuestros hijos.

El niño celoso (Juan Manuel Ortigosa): Cuando llega un nuevo hermano a veces provoca la aparición de celos con conductas que alteran la convivencia en la familia. Este libro ayuda a los padres cuando se sienten desbordados por los celos de su hijo o hija.

Los celos (Danielle Dalloz) : Una guía para superar esa etapa en que los niños demuestran celos, explicada con sencillez.



Agresividad

Agresividad infantil (Isabel Serrano): En los últimos años se han incrementado los casos de agresividad infantil. Este libro nos proporciona pautas para identificar y solucionar el problema.

La agresividad (Edwige Antier): Otro libro que nos ayuda a lidiar con niños agresivos.



Miedos

El niño miedoso (Francisco Xavier Méndez): A veces los niños tienen problemas para ir a la cama, debido al miedo o terrores nocturnos. Esta guía nos ofrece consejos y soluciones para detectarlos y hacerles frente.

El niño con miedo a hablar (José Olivares) : libro dirigido a los padres de un niño o niña que experimenta miedo al hablar. Expone las pautas concretas de actuación de forma amena.



Autoestima

Abrázame mamá (Mª Luisa Ferrerós) : Este libro habla sobre la importancia de educar los hijos para que sean jóvenes y adultos seguros y responsables de sí mismos.

Una mochila para el universo (Elsa Punset): Este libro contesta preguntas como ¿Qué podemos hacer para cambiar nuestra suerte?, ¿Cómo aprendemos a tener miedo? ¿Cuántos amigos necesitamos para ser felices?

Déficit de autoestima: Evaluación, tratamiento y prevención en la infancia y adolescencia (Maria Paz Bermúdez): Este libro enseña a padres y educadores a prevenir e identificar la aparición del déficit de autoestima, con pautas y técnicas para tratarlo.



Adolescencia

Adolescentes: Las 100 preguntas clave (Bernabé Tierno): Una guía sobre cómo tratar y comprender a nuestro hijo o hija adolescente, con las principales preguntas que los padres nos hacemos sobre esta etapa.

9 ideas clave: Educar en la adolescencia (Jaume Funes): Este libro es una recopilación de propuestas educativas para todos aquellos que intervienen en la educación de los jóvenes.

Adolescentes: Manual de instrucciones (Fernando Alberca): Una obra que trata de eliminar los viejos esquemas para llegar a adentrarnos en los problemas de cada hijo con acierto y comprensión.



Autocontrol

Educar sin ira: Un manual de autocontrol emocional para padres e hijos de todas las edades (Ángel Peralbo): Este libro nos ayuda cuando los padres nos sentimos fuera de control y perdemos la paciencia en la educación de nuestros hijos.


Sin duda, existen muchas guías y libros para ayudarnos con la educación de nuestros hijos. Aquí os hemos dejado una pequeña muestra. Si algunos de estos libros para padres te parece interesante o tienes alguno para recomendar, ¿Por qué no compartirlo con nosotros?

Lectura para niños

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Ahora que se acerca la Navidad, qué mejor que regalarle libros y cuentos a nuestros hijos para estimular su imaginación y animarlos a sumergirse en el mundo de la lectura. Siempre hemos aconsejado a los padres que lean con sus hijos y les acompañen en este mundo de aventuras e historias tan necesarios para su aprendizaje y tan bueno para desarrollar su lenguaje, ampliar su vocabulario y disfrutar juntos las increíbles historias que nos brindan los diferentes libros que existen en el mercado.

Es aconsejable empezar desde bien temprano a mostrarles cuentos con colores vivos e historias cortas que puedan asimilar. Desde los primeros meses, los bebés disfrutan escuchando a papá o mamá contándoles cuentos y enseñándoles los bonitos dibujos.

Cuando cumplen un año, los niños reconocen y comprenden bastantes palabras y muchas veces nos piden que les contemos los cuentos una y otra vez. En esta edad, son aconsejables los cuentos simples y cortos, con muchos colores, que puedan tocar, rascar, o descubrir imágenes escondidas.

Aquí les mostramos algunos ejemplos de libros para niños de 0 a 3 años:


Cuando ya crecen un poco más, los niños son capaces de entender historias un poco más complejas. Entre los 3 y 6 años, los padres podemos contarles cuentos utilizando la entonación apropiada para cada personaje, haciendo gestos y movimientos que llamen su atención o poner voces diferentes. Es bueno crear intriga al contarles los cuentos y preguntarles ¿Qué crees que pasará ahora?

Sobre los 4 o 5 años, los niños empiezan a interesarse también por los textos y empiezan a preguntar lo que pone en cada página. En esta edad, deben predominar los cuentos con más imágenes que textos, con frases cortas de fácil lectura.

Aquí les mostramos algunos libros interesantes para niños entre 3 a 6 años:


Una vez empiezan a leer, conviene dejarles elegir los cuentos que más le gusten, ya sean tebeos o libros, pero lo importante es que lean. No debemos obligarles a leer, lo que debemos inculcarles es el amor por la lectura, mostrarlo como algo divertido o un rato de satisfacción.

Una vez más, os decimos que el ejemplo que damos los padres es fundamental. Mientras más leen los padres y más libros hay en casa, más fácil es que un niño se interese por la lectura.

Sobre los 6 o 7 años, debe haber un equilibrio entre el texto y las imágenes. Los textos deben contener diálogos y ser cortos. Cuando el niño se inicie en la lectura, es bueno que vaya leyendo por capítulos o páginas para estimularles.

Libros para niños entre 6 y 8 años


Nunca debemos usar la lectura como castigo o insistirles para que lean cuentos que no les gustan. Tampoco debemos obligarles a leer un libro que deja a la mitad por aburrimiento.

Un buen consejo es visitar la biblioteca asiduamente con ellos, dejándolos elegir cuentos que le llamen su atención, leerlos con ellos y llevarte alguno a casa para explorarlo.

Si les gusta el deporte, ¿por qué no comprarles la prensa deportiva para que la lean? Es una forma de estimular la lectura. También es buena idea visitar librerías para hojear los libros o comprar algún tebeo de vez en cuando si les gusta. Tampoco vamos a atiborrarlos de libros, hay que dejar que se los ganen y conseguir que un libro sea un regalo satisfactorio para ellos.

Por último queremos subrayar, que un niño acostumbrado a la lectura es muy difícil que caiga en el fracaso escolar, por lo que sería importante que las familias fomentemos en ellos el hábito y el gusto por la lectura desde muy temprana edad para que sepan que leer es un verdadero placer.

Pre-adolescencia

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Sobre los 10 a 12 años empieza la etapa de la pre-adolescencia. Una etapa difícil pues ya nuestros hijos dejan de ser niños y se preparan para entrar en la adolescencia. En esta edad, los hijos reclaman más libertad e independencia. También ocurren cambios físicos que les pueden plantear dudas y preguntas que nosotros los padres debemos intentar resolver de la forma más natural posible. En esta etapa debemos ser cuidadosos y más que nunca vigilar su educación.


En la pre-adolescencia es cuando debemos darles mucha información y ser firmes en nuestras decisiones para no perder la autoridad, pues a medida que crecen, cuesta más que los hijos obedezcan y puede ser que contesten de mala forma, se rebelen o incluso nos ignoren. Es una etapa de transición difícil para ellos, pues se aburren con las cosas de niños y sin embargo no pueden realizar aún actividades de un adolescente, pero también es difícil para nosotros, porque ya no podemos seguir actuando como hasta ahora y hemos de cambiar con ellos.

Las niñas pre-adolescentes suelen ser más maduras que los niños, por norma general y en esta edad empiezan a querer ser más libres. No hay que tener miedo a darles libertad, siempre y cuando se les eduque bien para que ellos puedan distinguir lo bueno de lo malo, para que sean conscientes de quienes son las malas compañías que deben rechazar, para que sean capaces de pensar por sí mismos y elegir la mejor opción para ellos, que no siempre será la buena para nosotros, pero les enseñará a aprender de sus errores. Los padres debemos respetarles y dejarles un poco de libertad, no debemos mandar las cosas "porque sí", porque los hijos pre-adolescentes ya no obedecen como en las etapas anteriores y es mejor darles una explicación. Es una etapa difícil para los padres porque ven como sus hijos ya no son tan niños y empiezan el camino hacia su madurez. La comunicación es básica y vuelvo a repetir, la información que les damos es muy importante para que ellos se puedan formar una idea de los valores a seguir.

Es bueno empezar a hablarles de la sexualidad, de los peligros que existen en la calle, de las drogas, o del alcohol ya que a esta edad empiezan a sentir curiosidad sobre estos temas.

Los padres también debemos dar el ejemplo. No podemos reclamar a nuestros hijos que ayuden en casa, si nosotros mismos o nuestras parejas no lo hacen. Debemos mandarles cosas razonables y no algo imposible de cumplir; en esta etapa los niños suelen razonar y al final entenderán e incluso aceptarán de buen grado nuestras explicaciones.

No debemos prometerles cosas que no vayamos a cumplir ni amenazarles con castigos que no vamos a ejecutar, porque sólo conseguiremos perder nuestra autoridad. No debemos utilizar castigos físicos ni intensos, porque lo único que se consigue es fomentar comportamientos agresivos. Lo mejor es el diálogo entre padres e hijos, intentar ponernos en su lugar, ofrecernos a resolver sus dudas y abrir nuestra mente para que surja una relación de confianza mutua y así poco a poco se preparen para el largo camino que les queda para llegar a ser adultos.

El castigo físico

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Existe el debate sobre si se debe aplicar el castigo físico con los niños o no. Cuántas veces hemos escuchado que nuestros padres o profesores muchas veces nos dieron una bofetada o un buen azote para castigarnos y en esa época no pasaba nada porque era normal, mientras que actualmente está mal visto (incluso prohibido en los colegios desde 1997) que los padres le demos alguna cachetada a nuestros hijos para corregir un mal comportamiento.

Personalmente, pienso que el castigo físico no es efectivo. A veces los padres tenemos ira y actuamos de forma desproporcionada ante el mal comportamiento de nuestros hijos y ello puede ser perjudicial para ellos, ya que genera desconfianza, daña el vínculo afectivo y crea resentimiento en los niños, que solo aprenden a obedecer por miedo.

Es importante explicarles a nuestros hijos las consecuencias de sus actos, el porqué hace las cosas mal y cuál debe ser el comportamiento adecuado, para no resentir su autoestima y aprendizaje. Cuando castigamos físicamente a nuestros hijos, puede que se sientan abandonados, tristes y con miedo. Ello puede provocar que sólo obedezcan cuando los padres estemos delante, pero no garantiza que lo hagan cuando no hay nadie que les castigue.

Existen otros métodos para castigar a nuestros hijos, que pueden funcionar y ser educativas. Es verdad que hay situaciones extremas donde no podemos razonar con ellos ni controlar sus rabietas y pataletas. Es muy difícil tomar decisiones cuando estamos nerviosos o muy enfadados. Lo importante es darnos cuenta e intentar calmarnos antes de actuar. Se deben buscar alternativas al castigo físico y ser firmes con nuestros hijos sin necesidad de ser violentos.

Un "no" firme y contundente, empleado en el tono adecuado, debería bastar para que nos hagan caso, pero si no es así, se debe "castigar" a nuestros hijos enviándolos a una silla o a algún cuarto a reflexionar (donde no pueda estar entretenido o jugando) para que se calmen. Quitarle alguno de sus privilegios (como los videojuegos o salir con sus amigos) es también una forma efectiva de llamarles la atención.

Cuando amenazamos a nuestros hijos con castigarles, debemos asumir las consecuencias y llegar hasta el final, de nada sirve amenazarles con un castigo una y otra vez y luego nunca cumplirlos, porque solo provoca mal comportamiento y que nos tomen el pelo una y otra vez.

Tampoco debemos "sobornar" a nuestros hijos, prometiéndoles bienes o juguetes si cumplen alguna tarea o se portan bien, porque es su deber hacerlo.

La disciplina es muy importante para nuestros hijos y hay que inculcarles una buena educación desde muy temprana edad para que luego tengamos los frutos. Los primeros años de vida son fundamentales, ya que es una etapa en la que los niños están más receptivos y absorben la información. El castigo físico en esta etapa es como dar una bofetada en la adolescencia; puede dañar mucho la relación afectiva y luego hay que trabajar mucho para reconstruirla.

En definitiva, debemos ser firmes, constantes y estar en sintonía con la pareja a la hora de aplicar un castigo a nuestros hijos. Nunca debemos humillarles ni insultarles o retirarle nuestro cariño.Como hemos dicho en ocasiones anteriores, la disciplina les ayudará a ser mejores personas, pero hemos de evitar recurrir a actitudes violentas para solventar las diferentes situaciones con nuestros hijos.



Aprender a aceptar a la nueva pareja de papá o mamá

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Soy hija de padres separados y ambos volvieron a casarse en segundas nupcias cuando empezaba mi adolescencia, aportando una nueva hermana al hogar familiar. Por mi propia experiencia, reconozco que es una etapa difícil en la que todos los miembros de la familia deben concentrar todas sus energías en construir una relación positiva desde el principio para que las cosas funcionen.



Hace unos días cayó en mis manos un artículo de la revista Ser Padres en la que hablaba de este tema y me pareció interesante compartirlo. En dicho artículo, llamaba a este tipo de familias, las "familias reconstituidas" y decían que cada vez es mayor el número de hogares en los que existen nuevas parejas con otros niños, ya sea por divorcios, fallecimiento u otras causas.

Tanto para los hijos como para los padrastros o madrastras (a mi nunca me ha gustado esa palabra, por la connotación negativa que conlleva) se crea una situación en la que se ha de tener mucha paciencia e intentar construir una relación como si fuera una amistad, tanto por parte de los niños como los adultos. No existe una fórmula perfecta y quizás es posible que haya rechazo por parte de los hijastros a la nueva pareja, ya que lo consideran un intruso/a, porque desde el punto de vista de los niños, es el fin a cualquier esperanza de que sus padres vuelvan a unirse. Por ello es normal que le cueste la aceptación de la nueva pareja, porque lo ven como alguien que le quita el puesto a su padre o madre biológico.

Es recomendable cuando la pareja tiene hijos de una relación anterior y decide dar un paso adelante para formar un nuevo hogar, establecer unas normas de conducta y consensuarlas de forma que valgan para todos y sobretodo hablar antes con los hijos de forma honesta y sincera para prepararlos ante la nueva situación. La autoridad principal la deben ejercer los padres biológicos, si bien, se debe respaldar a la nueva pareja cuando ésta toma la iniciativa en las órdenes o amonestaciones. Generalmente los hijastros no aceptan la autoridad de la nueva persona que entra en el hogar hasta que han establecido una especie de amistad y eso lleva su tiempo. Es muy importante la complicidad en la pareja y la unidad en cuanto a criterios para llevar la relación en armonía.

Para poder fortalecer las relaciones entre hijastros y padrastros o madrastras, es necesario tiempo, esfuerzo y cuidado. Sería adecuado tener algún proyecto en común con los hijos de la pareja para fortalecer lazos e ir conociéndose poco a poco.

Sobretodo no hay que hablar mal de la ex pareja (del padre o madre biológicos de los hijos) ni manifestar sentimientos de odio en su contra. Hay que dejar las diferencias a un lado por el bien de los hijos y por su bienestar. Los niños necesitan el contacto con ambos padres para mantener su autoestima y construir su identidad. Hay que dejarles claro que la nueva pareja no sustituirá nunca a sus padres biológicos y no es una buena idea animarles a llamarle "papá o mamá" a la nueva pareja, porque los niños pueden confundir los roles y sentirse confundidos .

Cuando ambos miembros de la pareja tienen hijos de una relación anterior, es más fácil que surjan problemas en la convivencia. Hay que dejarles su tiempo para aceptar al hermano/a impuesto e intentar crear un espacio para cada uno en el hogar, en la medida que sea posible. Los que ya vivían en el hogar, pueden sentirse "invadidos" por una nueva persona que no conocen y por el contrario, el niño que viene, necesita crear su espacio para sentirse a gusto en el nuevo hogar. Si los hijos de las parejas anteriores se ven forzados a compartir la misma habitación, sería ideal negociar la distribución y darle a cada uno su espacio, siempre respetando la privacidad de cada uno.

En fin, cada familia es diferente y pueden darse diversas situaciones, pero aquí os dejamos algunas pautas interesantes que nos pueden ayudar a la convivencia:

Tener consciencia del pasado de cada uno y de la realidad de sus circunstancias. No pretender sustituir al padre o madre biológico.

Hacerse respetar y respetar a los demás, definiendo el papel de cada miembro en la familia y dejar establecidas las normas de convivencia básicas.

Mantener las relaciones entre los padres biológicos y sus hijos. Hacer actividades a solas con ellos y mantener la atención hacia ellos, sin dejarlos de lado por atender a la nueva pareja.

Si fuera posible, lo ideal sería ir a vivir a un nuevo hogar, donde nadie se sienta como intruso ni hayan recuerdos del hogar anterior.

Nunca hablar de forma negativa de los "ex" delante de los hijos e intentar mantener una relación de cordialidad en la medida de lo posible.

Sobretodo tener paciencia, comprensión y mucho amor para esta nueva etapa que se avecina.

Queremos ofrecer algunos libros interesantes que hablan sobre el tema de hijos de padres separados que tienen una nueva pareja.

La televisión y los niños

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Es cierto que los padres fuimos niños y disfrutábamos muchísimo la televisión, pero hoy en día, muchos niños se pasan un montón de horas frente a la televisión y es nuestro deber controlar el uso de este medio, debido a que los programas televisivos influyen muchísimo en los valores y la percepción del mundo de nuestros hijos.



Si bien la televisión nos trae información, emoción y nos acompaña, a veces nos ocupa demasiado tiempo. Teniendo en cuenta que la programación para los niños a veces es escasa o trae contenidos violentos o de poco contenido cultural, los padres debemos tener cuidado con el consumo televisivo. 

Los niños que ven mucho la televisión, tienden a identificarse con los personajes ficticios que ven, ya sean de las series o los dibujos animados y a veces imitan sus modales, palabras, gestos o vestimentas que a menudo son de mala calidad. También es frecuente que los niños muy impresionables, se dejen llevar y expresen la agresividad de los personajes que ven en la televisión o tengan pesadillas por la noche.

La televisión en sí no es mala, pero los padres podemos ayudar a nuestros hijos a que vean la televisión de forma positiva y establecer normas para evitar la aparición de problemas derivados de un número excesivo de horas frente al televisor. Entre las consecuencias de permanecer muchas horas viendo la televisión está la adopción de malas posturas corporales (los niños acostumbran a verla mal sentados desde el sofá o la silla), fomenta el consumismo, ya que presenta los bienes materiales como valores supremos, induce al individualismo, produce cansancio visual, disminuye el tiempo de nuestros hijos en actividades mucho más importante como el deporte, la lectura, el juego o el ejercicio físico. Es cierto que la televisión tiene programas educativos y lúdicos, por lo que puede desempeñar un papel importante en la vida de nuestros hijos y que los niños vean un rato la televisión no es un delito, además debemos reconocer que la televisión es una realidad cotidiana que no puede ser suprimida porque forma parte de un mundo que los niños deben conocer.

He aquí algunas pautas para que la televisión sea un entretenimiento y una forma educativa de disfrutar de ella:

Deberíamos decidir o pactar el tiempo que los niños dedican a ver la televisión. Una hora diaria o dos los fines de semana sería lo ideal, sin embargo debemos esperar a que finalice el programa que están viendo para apagarla. Los adultos que acompañan al niño deberían predicar con el ejemplo y también limitar su tiempo frente al televisor cuando estén con ellos.

Debemos seleccionar los programas convenientes para nuestros hijos y conocer la programación, además de intentar acompañarles compartiendo sus inquietudes y enseñándoles a desarrollar su sentido crítico.

Debemos intentar que la televisión esté apagada la mayor parte del día y no permitir que la vida familiar gire en torno a la pequeña pantalla. La televisión no puede convertirse en el principal acompañante en el proceso de crianza.

También es recomendable intentar enseñarle a nuestros hijos películas clásicas infantiles o programas educativos y no permitir que ellos tengan el control sobre lo que se ve en casa.

Los padres debemos proporcionar alternativas a nuestros hijos, no sustituir nuestra ausencia con la televisión. Debemos compartir con ellos más juegos, más actividades al aire libre, paseos, visitas a museos, al circo, al cine o practicar deportes que también nos divierten y nos entretienen.

Por último quiero recordar que es imposible que nuestros hijos utilicen la televisión de forma adecuada si nosotros no damos el ejemplo y lo primero que hacemos cuando llegamos a casa, es encender el televisor.


Niños entre 3 y 4 años de edad

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Los niños entre 3 y 4 años ya dejan de ser bebés y pasan a ser niños con más conocimientos, habilidades e interacciones con los demás. Los niños de esta edad ya empiezan a formar frases entre 3 y 5 palabras en la primera fase, luego aprenden a plantear preguntas y hacen servir un vocabulario de unas 1000 palabras aproximadamente. Es normal que establezcan monólogos y hablen para sí mismos y aunque saben comunicar sus necesidades, todavía les cuesta establecer un diálogo.


En cuanto a sus habilidades motrices, los niños entre 3 y 4 años ya deben ser capaces de lavarse las manos ellos solos, pedalear un triciclo o pasar las páginas de un cuento con facilidad. Generalmente a esta edad permanecen quietos o haciendo la misma actividad durante un largo rato. Sobre los 4 años ya tienen más control sobre sus músculos y sus movimientos y tendrán habilidad para usar las tijeras y realizar figuras geométricas, así como aprender a reconocer las letras en mayúsculas.

Es importante a esta edad tener una buena higiene dental, los niños entre 3 y 4 años deben cepillarse los dientes solos y tener una buena higiene corporal. Podemos hacer que el cepillado sea como un juego divertido y una forma de imitar a los adultos. A los 3 años se completa la primera dentición, por ello es recomendable hacer una visita al dentista por lo menos una vez al año. Hemos de insistir en que no adopten malos vicios posturales, evitar el exceso de ruido producido por la televisión y acostumbrarlos a que se laven las manos con agua y jabón siempre que lleguen de la calle.

En cuanto al sueño, los niños de esta edad ya deben dormir solos y necesitan dormir entre 11 y 12 horas. Es importante mantener un horario y explicarles que necesitan descansar para recuperarse de la actividad diaria y no estar cansados al día siguiente. En esta etapa ya deben haber dejado el pañal de día y muchos niños también habrán dejado el pañal nocturno, aunque éste es normal también dejarlo entre los 4 y los 6 años.

Entre los 3 y 4 años es bueno fomentar la actividad física y estimularlos a hacer más deporte y ver menos televisión. El niño debe hacer ejercicio físico por lo que podemos buscarle una actividad con la que se divierta y aprenda. Es mejor una actividad al aire libre para que respire aire fresco y comparta con otros niños. Si podemos, es una buena opción apuntarlos a actividades extraescolares, pero siempre dentro de un límite, sin exagerar el tiempo que les dedica a éstas, siempre y cuando el niño disfrute con ellas.

Sobre la alimentación, cuando los niños tienen entre 3 y 4 años de edad deben adquirir una buena base para conseguir buenos hábitos alimenticios. Establecer horarios, hacer un buen desayuno, servirles raciones apropiadas a su edad, comer en familia y estabalecer normas sencillas de comportamiento a la hora de comer, haran que el niño se acostumbre a comer de forma saludable. Una alimentación adecuada y saludable significa comer de todo y en proporciones adecuadas.

En cuanto a la seguridad, es frecuente que los niños de esta edad sufran accidentes como caídas, quemaduras o ingestión de productos tóxicos. Nuestro deber es proporcionarles un entorno seguro y eliminar riesgos tanto como nos sea posible.

Para que un niño crezca feliz y sano, necesita encontrar en su familia el apoyo y el amor incondicional que ayudan a construir las bases de su personalidad. Debemos reforzar los vínculos familiares y estar más tiempo con ellos o por lo menos, que ese tiempo que compartimos sea tiempo de calidad.

Decálogo emocional

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En la reunión del colegio de mis hijos, nos dieron un decálogo emocional para aplicarlo en nuestra relación con los hijos y me gustaría compartirlo en este blog. Nos indica lo que debemos hacer los padres a nivel emocional:


1. Preguntar a nuestros hijos como se sienten en diferentes estados emotivos.

No sólo debemos preguntarles, "¿qué tal el colegio hoy? o ¿qué has hecho?, sino ir más allá y animarles a que nos expliquen cómo se sienten, cuál es su estado de ánimo, etc.

2. Fomentar que expresen sus emociones y sentimientos.

Los padres debemos ayudarles a que sepan cómo expresar sus sentimientos, sus dudas y sus emociones, para que fortalezcan su seguridad y autoestima.

3. Aceptar los sentimientos de nuestros hijos y valorarlos. Hacer que se sientan normales (legitimizar sus emociones).

4. Darle nombre a sus emociones y sentimientos.

5. Educar en las necesidades, no en los deseos. Esto es muy importante, los padres debemos priorizar las necesidades de nuestros hijos, pero no ceder a los caprichos y deseos cada vez que nos pidan algo.

6. Ofrecerles nuestro apoyo afectivo y ayudarles a explorar las diversas estrategias para resolver los problemas de tipo emocional.

7. Explicarles como nos sentimos nosotros. Contarles cómo nos ha ido en el trabajo, lo que hemos hecho, etc. tener una conversación agradable con ellos y dialogar en un buen ambiente. Sobretodo escuchar lo que dicen y prestarles la atención que merecen.

8. Dar ejemplo de auto regulación emocional cuando vivamos situaciones negativas, es decir, dar ejemplo ante situaciones conflictivas, saber comportarnos delante de ellos y reaccionar con paciencia y dominio de uno mismo cuando estamos enfadados.

9. Dialogar en caso de conflicto. Para ello debemos utilizar las siguientes preguntas: ¿Qué ha pasado?, ¿Qué crees que se puede hacer?, ¿Que hacemos? y poner en práctica todo lo decidido.

10. Decirles a nuestros hijos que los queremos. No dar por hecho que ellos lo saben, dino decírselo cada vez que lo sintamos, porque siempre es agradable escucharlo y sentirse querido.

Bueno, espero que este decálogo hay sido útil y nos haga reflexionar como padres.

Educación vial para niños

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La Fundación Mapfre nos propone unas páginas interesantes para enseñar educación vial a nuestros hijos. Es muy importante enseñarles desde pequeños algunas cosas, como por ejemplo que deben mirar una y otra vez antes de cruzar la calle o a respetar y comprender para que sirven las señales de tráfico.

Una forma lúdica y divertida de transmitirles a nuestros hijos esta información, es lo que propone la Fundación a través de sus páginas creadas para los más pequeños.



Hay una página de educación vial para niños de 3 a 5 años, en la que se pueden ver vídeos explicativos sobre las señales de tráfico, donde un simpático personaje llamado "Jota Jota" nos explica varios episodios de educación vial. A los niños les va a encantar. También hay juegos online y actividades para colorear las imágenes de las señales de tráfico, hacer tests o leer cuentos relacionados con la educación vial. Esta página la puedes ver pulsando aquí.


Para los niños más mayores, también existe una página (Niños y seguridad vial) dedicada a ellos con mayor contenido y propuestas muy interesantes sobre lecturas y actividades relacionadas con la educación vial. También hay varios juegos y vídeos sobre señales de tráfico muy divertidos para niños de 6 a 11 años. Las diferentes actividades se componen de temas muy importantes para que los niños aprendan con diferentes tests tanto si circulan en la calle con bicicleta o patines, como si van en coche o son peatones.

También nosotros queremos proponer lecturas interesantes sobre educación vial para niños:

Enseñarles educación vial es importante para su seguridad y nuestra mayor tranquilidad. Desde Educando a nuestros hijos, felicitamos a Mapfre por esta iniciativa, donde los niños aprenden de la forma más divertida.


Disciplina por edades

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Es muy importante enseñar una disciplina eficaz a nuestros hijos, para que sean personas adaptadas, con objetivos y metas que cumplir y para que aprendan a tener auto-control en sus vidas.


¿Cómo es posible enseñarles esta disciplina?

Pues comunicándonos con ellos, siendo constantes y firmes en nuestras decisiones, siempre adaptándonos a su edad y su nivel de desarrollo.

Nos comunicamos con nuestros hijos cuando les escuchamos con respeto, sin interrumpirles lo que tienen que decirnos y aceptando sus sentimientos. Debemos ser coherentes con nuestros gestos al hablar, pues podemos transmitir mensajes contradictorios y ser claros y precisos al transmitir nuestro mensaje, siempre adaptado a la edad de nuestros hijos. Es conveniente elegir el momento y lugar adecuado y clarificarnos primero antes de transmitir nuestro mensaje.

Ser constantes significa mantenernos firmes en nuestras decisiones, aplicando las consecuencias establecidas. No podemos regañar a nuestros hijos y olvidar enseguida las consecuencias de ese regaño, porque entonces no servirá de nada regañarlos en las próximas ocasiones. Si somos constantes, ellos tendrán más seguridad y serán más responsables de sus acciones.

En cuanto a la edad y el nivel de desarrollo, no es lo mismo, ni siempre coincide. El nivel de desarrollo se refiere al grado de madurez alcanzado, mientras que la edad cronológica se refiere a los años cumplidos. Existen algunos métodos de disciplina según el rango de edad.

Edad de 0 a 2 años:

 Es importante en esta etapa, empezar a expresarnos con palabras a los niños sobre nuestras expectativas y sentimientos hacia ellos, de esta forma nos preparamos para una disciplina basada en el diálogo. Podemos estimular el comportamiento positivo, darle libertad de acción al niño, pero siempre controlando la situación cuando hay peligro.

Edad de 3 a 5 años:

En esta etapa debemos fomentar la iniciativa y además permitir que el niño tenga diferentes opciones y conozca las consecuencias de sus actos. Éstas consecuencias deben ser fáciles de cumplir y debemos ser consistentes en su aplicación. Los niños de esta edad se identifican son los objetos que le pertenecen y por ejemplo, si decidimos privarle de alguno de sus juguetes, debe ser por muy corto tiempo. Es muy probable en esta etapa que los niños no reaccionen como esperamos los adultos. Si esto nos causa descontrol, es preferible aislarnos momentáneamente hasta que el niño recupere su auto-control. Si no se puede ignorar la conducta del niño, lo mejor es aislarlo en una habitación (por un período muy corto) para que reflexione y recupere la calma, no como castigo.

Edad de 6-11 años:

Los padres somos responsables de transmitir a nuestros hijos responsabilidades, de inculcarle valores y estimular la valoración de sí mismo, de sus cualidades y aptitudes para que tenga confianza en su propia persona. De esta forma facilitamos la integración del niño a su medio. En esta etapa es importante establecer horarios (de sueño, comidas, juegos, etc), definir con el niño cuáles son sus responsabilidades, así como las consecuencias si estas no se cumplen.


Edad adolescente de 12-18 años:

Durante esta etapa ocurren muchos cambios en la vida de nuestros hijos, cambios físicos, mentales, hormonales, etc, debido a que el joven está dejando la niñez para convertirse en un adulto.


Muchos adolescentes están deseando ser independientes para asumir responsabilidades o decisiones para las que no están preparados. Si hemos trabajado bien la disciplina en las etapas anteriores, si hemos tenido una buena dosis de comunicación, respeto mutuo y claridad de límites, esta etapa se presentará mucho más fácil y será más fácil llegar a un acuerdo con ellos sobre sus necesidades y las nuevas reglas del juego.

Si no ha sido así, lo ideal sería reconocer de nuevo a nuestros hijos y delimitar en qué etapa se encuentra para que se convierta en una persona con reglas definidas, metas establecidas, que comprende y respeta a sus padres.

Es necesario empezar desde la primera infancia a impartir una disciplina eficaz y no se trata de castigar a nuestros hijos constantemente, sino de establecer lazos de amor, comunicación y respeto mutuo para una buena educación.

Fiestas de cumpleaños para niños

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Ya ha empezado el curso escolar y durante el primer fin de semana, ya he asistido con mis hijos a 3 fiestas de cumpleaños con sus amiguitos del colegio. Hay fiestas de cumpleaños de todos los tipos; los que se celebran en casa, en un parque, en los parques temáticos, en los recintos que ahora están muy de moda, donde tienes un espacio adecuado con colchonetas inflables o piscinas de bolas y te lo montas todo tú mismo, etc.


Personalmente, pienso que el lugar más adecuado para celebrar un cumpleaños, es al aire libre. Si se dispone de un lugar habilitado, ya sea un parque con mesas, un jardín o un sitio al aire libre donde se puedan realizar actividades, es el entorno ideal para celebrar un cumpleaños, siempre y cuando la fecha del cumpleaños permita celebrarlo al aire libre.

No es necesario gastarse mucho dinero en la celebración. Se pueden hacer actividades divertidas con poco dinero, pues al fin y al cabo, los niños no necesitan grandes gastos para pasárselo bien.
Quizás nos ocupa más tiempo y trabajo, pero si lo hacemos con tiempo, podemos preparar juegos y actividades, además de la decoración y la merienda para ese día.

Para las invitaciones, lo mas fácil es comprarlas en el mercado, pero serán mucho más divertidas y personalizadas si las creamos junto a nuestros hijos. Podemos imprimir su personaje favorito y junto a una foto de nuestro hijo o hija, las pegamos en una cartulina con pegatinas o rotuladores de colores, con diferentes formas y dejamos que ellos mismos escriban el texto. Las invitaciones de cumpleaños quedarán más divertidas y originales.

Para decorar la fiesta de cumpleaños, podemos crear también nuestro propio estilo. Tenemos la opción de comprar la decoración de algún personaje que les guste o recurrir a globos de colores, guirnaldas coloridas hechas a mano, incluso nuestros hijos pueden pintar el mantel con rotuladores y participar en la decoración. Podemos combinar varios colores o decidir algún tema para la fiesta, por ejemplo, dinosaurios, el espacio, el mundo encantado, las princesas, los piratas, etc.

En cuanto a la comida para el cumpleaños, lo ideal es preparar pequeños bocadillos, mini pizzas, palomitas de maíz o pequeños sandwiches variados. Para los más atrevidos, se pueden preparar tarrinas de diversas frutas para pinchar con palillos. Es mucho más sano y natural. Si tenemos tiempo y destreza en la cocina, lo ideal es hacer la tarta nosotros mismos con alguna decoración semejante a la del cumpleaños. Siempre saldrá más económico que comprar un pastel en una pastelería.

Lo más importante de la fiesta de cumpleaños es que los niños se lo pasen en grande y para ello, podemos prepararles juegos adecuados para su edad. Veamos algunos ejemplos:

Si el cumpleaños se celebra al aire libre, podemos preparar diferentes juegos y actividades deportivas:

El juego de la esponja:

Se forman 2 equipos (azul y rojo por ejemplo) en filas. En un extremo, se llena un cubo de agua y en el otro extremo, se pone un cubo vacío. Cuando suene el silbato, los niños de cada fila, deben ir corriendo al cubo con agua, llenar la esponja y llevarla hasta el cubo vacío y exprimirla. Gana el equipo que haya llenado más el cubo que estaba vacío cuando se acabe el tiempo.


El juego de esconder el tesoro

Para este juego, debemos preparar unas pistas que iremos escondiendo por diferentes lugares. Los niños deberán ir siguiendo las pistas y cumpliendo las pruebas para llegar al tesoro final.

El juego de los huevos

Nunca falta el clásico juego de llevar los huevos con una cuchara, intentando que no se le caigan. También se forman dos equipos y cada niño debe llevar el huevo hasta el final y darle la cuchara al siguiente de su fila. Si se le cae, lo coge y vuelve a empezar. Gana el equipo que consiga terminar en menos tiempo. (Es mejor hervir los huevos, sin que los niños lo sepan para que tenga más emoción)

El juego del regalo secreto

Se envuelve un regalo en varias capas de papel. En cada capa pone algo, por ejemplo: "Para el más divertido", entonces se le da al niño que se considere más divertido. Luego éste lo abre y en la siguiente capa pone otra cosa: "Para la más payasa..." y así sucesivamente, hasta que la última persona abre el regalo definitivo.

El juego del escondite, el pilla pilla, el juego de la silla (hay una silla menos y cuando se apaga la música se sientan; queda fuera el que no se sienta, y así sucesivamente hasta llegar a uno), el juego de ponerle la cola al burro... en fin, hay miles de juegos de toda la vida con los que los niños pueden disfrutar y pasárselo bien sin gastar mucho dinero en el cumpleaños.

La piñata se puede hacer en casa también. Yo hice la de mi hijo y me llevó tiempo, pero el resultado fue genial. En internet existen muchas páginas que enseñan cómo hacerlo.

La piñata de mi hijo, hecha a mano

Es ideal que el niño o niña reciba y abra los regalos cuando llegan sus amiguitos, para que pase lo más desapercibido posible y no haya competencias, ni atiborremos al homenajeado con tantos regalos a la vez.

Siempre existe la opción de hacerlo en un parque de juegos en los que hay personal que se encarga de todo, pero la fiesta de cumpleaños será más impersonal y menos divertida que si lo hacemos entre toda la familia. Por supuesto, esa opción sale más cara y casi siempre es igual.


Abuelandia, web para abuelos y nietos

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Ya empieza la vuelta al cole y muchos veremos a los abuelos esperando a las puertas de los colegios a sus nietos para volver a encargarse de ellos mientras sus padres terminan la jornada laboral. 

Hemos hablado en otras ocasiones de la figura tan importante que representan los abuelos en esta sociedad. Muchos padres lo tendríamos muy difícil sin su ayuda desinteresada y desde aquí queremos reconocer una vez más su labor y su apoyo.

 Hemos descubierto una página muy interesante que se llama Abuelandia. Esta página web está dedicada por completo a los abuelos y abuelas que comparten con sus nietos el día a día y nos proponen multitud de actividades y artículos interesantes para compartir con ellos.

En Abuelandia podemos encontrar juegos, espectáculos para compartir con los nietos, actividades en la cocina, manualidades para hacer juntos, actividades para hacer al aire libre, etc; además de mantener actualizados a los abuelos con artículos muy interesantes y útiles. También nos ofrecen múltiples propuestas (de momento 22) para compartir con los nietos por poco dinero.

Desde Educando a nuestros hijos, queremos felicitar a Abuelandia por su gran aporte y animamos a los padres a compartir esta página con los abuelos y sobretodo a respetar sus límites y no exigirles más de lo que nos pueden dar, agradeciéndoles siempre que podamos su gran ayuda desinteresada.

La vuelta al cole

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Se terminan las vacaciones y volvemos a la normalidad; los niños regresan al colegio y muchos padres a trabajar. Para que este cambio sea mucho más fácil, se debe preparar con tiempo la adaptación al colegio. Muchos niños tienen ganas de volver y ver a sus amigos, pero otros se han acostumbrado a la diversión, a la falta de horarios que suele haber en vacaciones y les va a costar más la adaptación al colegio.



Los padres estamos para ayudarles a que esta adaptación sea más fácil, siendo positivos en todo momento, intentando evitar transmitirles los sentimientos negativos que nos da la vuelta al trabajo e incidiendo sobre los aspectos más positivos del regreso al centro escolar.

El reencuentro con los amigos, las nuevas actividades, las cosas que van a aprender con los nuevos libros o las excursiones que realizarán, son varios argumentos positivos que les animarán a empezar el colegio. Sería bueno preparar la mochila, comprar los libros con ellos y echarles un vistazo entre todos antes de empezar el curso.

Con los más pequeños, sobretodo debemos ir adaptando los horarios a los del colegio, un tiempo antes de empezar. Es importante que los niños vayan descansados, que conserven los hábitos saludables y duerman las horas necesarias. También es importante escuchar sus temores y dudas para transmitirles la confianza necesaria para la vuelta al colegio.

Durante el verano, los niños no deberían perder los hábitos de trabajo y lectura, pues ello contribuirá a que no pierdan el ritmo y la adaptación a la escuela sea mucho mejor. La semana anterior a empezar el colegio, los niños deberían tener contacto con los libros y realizar diversas actividades relacionados con la escuela.

En definitiva, los padres estamos para ayudar al proceso de adaptación de nuestros hijos al nuevo curso escolar y orientarlos de la mejor manera posible para que los niños se sientan a gusto con el retorno al centro escolar y no sea un proceso traumático.