Seguridad online para nuestros hijos

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El otro día leía que el 95% de los padres y madres reclaman que en las escuelas se enseñe a los niños clases sobre seguridad online, pues muchos se sienten desprotegidos cuando sus hijos se ponen delante de las tabletas, teléfonos inteligentes o el ordenador.

 Muchos menores intercambian datos en la red con personas desconocidas y es nuestra labor estar al tanto de las actividades de nuestros hijos  en internet y monitorear sus pasos por la web. Podemos mirar el historial de su navegación en la red, tener a nuestros hijos más mayores como "amigos" en Facebook o Tuenti y establecer horarios para el uso del ordenador cuando los padres estemos en casa.

Para empezar, sería necesario controlar y limitar el uso de estos aparatos tecnológicos. Ya no sólo la televisión los "mantiene entrenenidos" sino las tabletas, computadoras y los teléfonos inteligentes, han pasado a formar parte del ocio de nuestros hijos. Como hemos comentado en alguna ocasión, estos aparatos también son una magnífica forma de desarrollar sus habilidades, pero por otro lado, la excesiva exposición a estos medios está relacionado con la obesidad, trastornos de conducta, la falta de sueño o agresividad.

Internet es una red de alcance mundial y debemos vigilar los pasos que nuestros hijos dan y con quién se relacionan. Es bueno establecer unos límites y tener la computadora en un lugar de la casa donde esté a la vista de todo el mundo. Es un error colocar un ordenador en la habitación de nuestros hijos pequeños, porque pueden meterse en problemas sin que nosotros nos demos cuenta.

No está de más que hablemos con nuestros hijos y les eduquemos para que sean unos buenos "ciudadanos tecnológicos". Enseñarles las consecuencias que puede traer el acoso por la red, enseñarles los peligros de dar sus datos personales o íntimos y hablar con ellos para que nos avisen enseguida si se encuentran en una situación de acoso o ciberataque, para apartarlos de las redes sociales y actuar enseguida.

A los menores de 2 años, hay que limitarles la exposición a las pantallas a 2 horas diarias. Para ellos es mucho más necesaria la interacción humana, los juguetes con los que puedan desarrollar su creatividad y sus habilidades motoras.

Es cierto que en las escuelas se debería hablar de todo esto con nuestros hijos, pero los padres somos los principales responsables de que nuestros hijos utilicen los medios de forma mesurada y con responsabilidad.


A veces debemos decir NO

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Tanto en situaciones de la vida cotidiana, como en el trato con nuestros hijos, a muchos padres se nos hace difícil decir NO a nuestros hijos, primero porque ceder es la forma más fácil de evitar los conflictos y segundo porque pensamos en que ellos van a sufrir si les negamos lo que nos piden.

Los padres debemos reflexionar sobre la importancia de mantener una disciplina y establecer límites, pues con ello les enseñamos a dominarse y mantener un autocontrol en su propia vida.

A veces los niños tienen un encanto irresistible y nos es muy fácil sucumbir a sus peticiones. Muchas veces, los padres estamos cansados, no tenemos tiempo o ganas para enfrentarnos a nuestros hijos y muchos terminamos cediendo a sus peticiones.

Cuando le decimos NO a nuestros hijos, debemos hacerlo de forma racional, ser coherentes con nuestra decisión y siempre respetuosos. También tenemos que adaptarnos a la edad del niño cuando hablemos con ellos, para que entiendan la decisión.

Los niños y jóvenes se sienten seguros cuando a los padres se nos ve seguros al colocar esos límites. Ellos sientes que los padres estamos ahí para protegerlos, aunque en el momento no entiendan el porqué de la decisión. Esto ayuda a nuestros hijos a formar su personalidad. La familia es clave en la personalidad de los hijos, por lo tanto, si les brindamos un clima de seguridad y comunicación, ellos se sentirán mucho más respaldados y seguros.

Si le decimos un NO a un niño o adolescente y posteriormente le cambiamos al SÍ, estamos propiciando que nuestros hijos no aprendan a tolerar las frustraciones y en el futuro, les costará solucionar los problemas que la vida les pueda plantear.

No es necesario ser tajante, se pueden ofrecer alternativas, pero hay que recordar que un NO bien dicho, puede abrir las puertas a muchos "SI" en el futuro.

Adolescentes: ruptura en la era digital

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Los que pasamos por esa etapa, sabemos que la adolescencia es una edad en la que nos enamoramos muy fácilmente y las hormonas se nos revolucionan casi sin darnos cuenta. El primer amor es muy intenso y cuando se empieza la primera relación de pareja (que en esta edad puede durar años, meses, semanas, días o incluso horas) las sensaciones y emociones están a flor de piel.


Los padres no debemos tomarnos estas relaciones de adolescentes de forma trivial. A esas alturas, ya seguramente habremos tenido la famosa charla sobre sexo con nuestros hijos (si no es así, deberíamos hacerlo) y sobre las relaciones de pareja, riesgos, etc.

Actualmente, la tecnología ha revolucionado todos los ámbitos de nuestras vidas y las relaciones de pareja no son una excepción. Con todo un abanico de medios sociales, los adolescentes publican en la web su estado, comparten con los amigos el nuevo chico o chica con la que están saliendo o comunican al mundo su ruptura amorosa. Hay que tener cuidado con este tema, porque en la era digital, es muy fácil propagar cosas íntimas de los demás, por ejemplo, en el caso de una ruptura, cualquiera puede publicar fotos, comentarios o mensajes escritos por la web para que todo el mundo lo vea y avergonzar a la otra persona. Los adolescentes en general son muy sensibles y a veces no tienen la madurez suficiente para discernir entre lo bueno y lo malo y muchas veces se dejan llevar por los amigos o el entorno. Por eso es bueno hablar con nuestros hijos sobre ese tema, sobre las cosas que exponen en su perfil digital y los medios sociales, como facebook, twitter, tuenti, instagram, etc. y lo que comparten con sus parejas. 

Los adolescentes empiezan sus primeras relaciones a muy temprana edad y muchas veces no tienen la madurez necesaria aunque ya tengan un cuerpo de adulto. Los padres debemos estar atentos, no menospreciar esas relaciones, pues en esta edad para nuestros hijos, el mundo gira en torno a este nuevo amor. Para ellos una ruptura significa el fin del mundo, así que ahí estaremos nosotros para recordarles que todo pasa y que sobrevivirán a la experiencia y encontrarán un nuevo amor. Además les guiaremos sobre lo que es apropiado y lo que no deben hacer en los medios sociales y en su entorno.