El cumpleaños perfecto

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Se acerca el cumpleaños de nuestro hijo o hija y una vez más debemos pensar en cómo lo vamos a celebrar. A veces la preparación de un cumpleaños nos puede generar estrés, pues queremos que nuestros hijos se sientan a gusto y que los niños disfruten en un cumpleaños perfecto. Pues queridos amigos, desde Educando a nuestros hijos, queremos recordales que la perfección no existe. Un cumpleaños perfecto sería un cumpleaños donde no falte la diversión y para eso no hace falta hacer un gasto exagerado ni contratar muchos servicios, simplemente podemos usar nuestra imaginación y conocer los gustos de los más pequeños. 


Aquí les damos unas pautas para celebrar un cumpleaños de forma simple y sin estrés. 

Lo primero es decidir qué tipo de cumpleaños queremos hacer. ¿Queremos hacer una pequeña fiestecita en casa con la familia más cercana o queremos invitar a sus amiguitos de la clase? ¿queremos celebrarlo a lo grande en un lugar donde lo dan todo hecho o queremos sorprender y hacer una fiesta más personalizada? Si el cumpleaños cae en una época donde hace buen tiempo, lo ideal es hacerlo al aire libre. Los niños disfrutan mucho más jugando al aire libre y compartiendo con los amigos en un ambiente natural. Otros sitios para celebrar cumpleaños podrían ser en la bolera, en los parques temáticos, en los hinchables, etc.

El siguiente paso es elegir un tema. Este año entre las niñas triunfa Frozen. Mi hija va a cumplir 6 años y su única petición es que toda su fiesta sea de Frozen, para lucir tan bonita como Anna o Elsa.
Afortunadamente, hay temas para todos los gustos y en las tiendas podemos encontrar cualquier tipo de decoración; Hello Kitty, Lego (si quieren ver cómo celebrar una fiesta de Lego de forma divertida y económica, puse aquí), Frozen, deportes, superhéroes, hadas, etc...
Si no desean escoger un personaje, también se puede organizar el cumpleaños de un tema, por ejemplo de mariposas, coches, etc y hacer nosotros mismos la decoración, incluso puede pedir que los niños vengan vestidos de algún color en especial o acordes al tema elegido.

Ahora viene la siguiente cuestión, un poco peliaguda: ¿A quién invitamos a la fiesta de cumpleaños? Para ello debemos contestarnos estas preguntas: ¿ Cuánta gente cabe en el lugar elegido?, ¿A cuántos niños podemos supervisar sin estresarnos?, ¿Invitaremos a toda la clase o sólo a sus mejores amiguitos? Si invitan a toda la clase, las invitaciones se pueden entregar en el colegio, pero si sólo invitan a unos cuantos amigos, es mejor enviárselas por correo o email, para que los demás no se sientan excluidos.
Recuerden que hay que tener en cuenta a los hermanos, que generalmente también asisten y a los padres que acompañan a sus hijos. Intente invitar a los amiguitos con los que realmente sus hijos se llevan bien y no a los hijos de los adultos con los que usted tiene amistad.

Para las invitaciones de cumpleaños, recuerden poner toda la información del cumpleaños, donde se va a celebrar, la fecha y hora (incluyendo la hora en que finaliza), si hay que dejar sólo a los niños, la edad del niño que cumple años, y un nombre y teléfono para confirmar la asistencia. Hay algunas páginas web en las que pueden crear invitaciones personalizadas (paperlesspost o evite.com son algunos ejemplos).

Una vez tenemos todo elegido, hay que decidir las actividades que haremos en el cumpleaños. Recuerden escoger actividades propias de la edad de sus hijos. Intente que ellos se involucren y participen en la decoración, los juegos y actividades. Para ver algunas actividades que se pueden hacer en un cumpleaños, vean nuestro artículo anterior relacionado con este tema.

Elegir la comida: Lo mejor es servir snacks saludables y alimentos libres de mucha azúcar que a los niños les gusten. A todos los niños les gusta la pizza, así que es una buena opción para servir en un cumpleaños. También se pueden hacer pinchitos variados con pan, jamón, queso, frutas, etc. 

Las bolsitas de caramelos no son obligatorias, pero si quiere hacerlas, en lugar de tantos dulces, lo mejor es darles algo diferente: bolsitas con objetos de manualidades, un librito para colorear, útiles escolares, etc.

Antes de decidir el tipo de cumpleaños que quiere hacer, recuerde hacer un presupuesto para que luego no le superen los gastos. Recuerden que no es necesario gastar mucho dinero para que los niños disfruten. Ellos simplemente quieren pasárselo bien junto a sus amigos. El ambiente tiene que ser relajado. Si usted y sus hijos celebran tranquilamente y sin estrés, seguro que pasarán un cumpleaños perfecto!

Influencia de los padres

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Uno de nuestros mayores temores cuando nuestros hijos crecen, es el miedo a perder el control sobre la influencia que nuestros hijos reciben de su entorno más cercano; sus amigos, vecinos, compañeros de clase, etc, influencias que a veces son negativas y los pueden llevar por caminos peligrosos en algunos casos. 


Está claro que los padres no podemos tener a nuestros hijos protegidos en una burbuja. Ellos necesitan experimentar por sí mismos y muchas veces fracasarán y tropezarán con adversidades, pero ello es necesario para que se abran camino en su vida. Sin embargo, los padres sí podemos influenciar en nuestros hijos de forma positiva y orientar a nuestros hijos en temas tan delicados como las drogas y el alcohol, para que sean responsables y tomen el camino correcto.

Aquí enumeramos algunas pautas a seguir para fomentar una relación más estrecha entre padres e hijos:

1. Dar ejemplo: lo hemos comentado varias veces en este blog; el mejor ejemplo lo podemos dar los padres. Hay que evitar ser contradictorios entre nuestras palabras y nuestras acciones. Si por ejemplo, les hablamos de lo nocivo que es el alcohol, también nosotros debemos tomarlo de modo responsable y ser consecuentes. A veces la forma en la que nosotros los padres lidiamos con las emociones, la ira o el estrés, dice mucho más que las palabras.

2. Comunícate con tus hijos: La comunicación es uno de los pilares básicos en la educación de nuestros hijos. Mientras más conozcamos a nuestros hijos, más fácil será guiarlos para que hagan buenas amistades o actividades interesantes. Habla con tus hijos cada día, coménten cómo ha ido el día, pregúntales sus opiniones y demuestra que valoras sus comentarios e ideas.

3. Pon reglas y límites: También hemos comentado anteriormente en este blog, sobre la importancia de poner límites a nuestros hijos. Sí se rompe una regla, no dejes de aplicar las consecuencias de su acción, si les prohiste ver la televisión, por ejemplo, cúmplelo. Esto les enseña a actuar con responsabilidad y asumir las consecuencias de sus acciones. Sin embargo, nunca está de más, halagarlos cuando cumplen las expectativas.

4. Apoya a tus hijos: Si tu hijo está disgustado, pregúntale y ayúdalo a manejar sus problemas. Ellos tienen que saber que siempre pueden contar con nosotros. Debemos escuchar sus preocupaciones sin juzgarlos e intentar no sermonearlos cuando no estamos de acuerdo. Si queremos que ellos se sientan bien y nos tengan confianza, tenemos que acercarnos a ellos.

5. Participa en la vida diaria de tus hijos: A veces veo niños que están todo el día con otras personas y por la noche, cuando llegan los padres ya cansados, lo que menos quieren es compartir con sus hijos, pues terminan agotados de la jornada laboral. Siempre hemos comentado que el tiempo que pasamos con ellos debe ser de calidad, y aunque sea poco tiempo, ese momento debemos dedicarlo por entero a ellos. Juega con ellos, comparte actividades que le interesen, deja el teléfono a un lado cuando estés con ellos, etc. Son acciones que demuestran que ellos son lo más importante para nosotros.

6. Conoce a sus amigos: Es necesario saber con quién se juntan y quiénes son los amigos de nuestros hijos. Sin duda ellos serán una gran influencia para ellos y si los conocemos, podemos orientar a nuestros hijos, para que creen un ambiente positivo y se relacionen con personas que compartan sus mismos intereses y actividades.




Niños hiperactivos

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¿Alguna vez han conocido a un niño que tiene una energía desmesurada, no es constante con nada, empiezan varias tareas a la vez, sin acabar ninguna o van de un lado para otro constantemente? Pues en eso consiste la hiperactividad. Es un trastorno de la conducta de los niños, que desarrollan una actividad  motora muy intensa, sin que exista un motivo en particular para ello.


Generalmente, está conducta viene acompañada de un déficit de atención que les puede traer problemas en la escuela y otros lugares, además de que suelen ser niños impulsivos y desobedientes, haciendo a veces que su educación sea tarea imposible para sus padres y maestros.

Hay que diferenciar entre hiperactividad y un niño inquieto. A los 3 años, no se puede llamar a un niño hiperactivo, pues a esa edad, los niños están adquiriendo el dominio de su cuerpo y descubriendo sus posibilidades de acción. Todo es nuevo y curioso para ellos y tienen una vitalidad extraordinaria que les lleva a realizar una actividad permanentemente.

Yo, particularmente, he tenido suerte de tener dos niños bastante tranquilos, pero a veces veo a algunos padres desbordados con la crianza de sus hijos, pues ya no saben qué hacer para lograr que sus hijos se comporten bien en la escuela, lugares públicos, en casa, etc. 

No es aconsejable estar gritándoles todo el día, ni prohibirles cosas constantemente, aunque tampoco se aconseja consentirles todo y dejarles hacer lo que quieran. 

Lo bueno sería acudir a un profesional, para que determine si realmente el niño o niña es hiperactivo, después de observar al niño con detenimiento además de indagar en el entorno familiar, si hay alguna otra persona en la familia que la padezca, etc. 

Aunque no existe cura para este trastorno, sí existen diversos tratamientos para controlar la hiperactividad, qué deben ser consultados a un médico antes de implementarlos. Debemos ser conscientes que tener un niño hiperactivo, conlleva una serie de cambios en nuestra actitud, en el hogar y en los materiales que les proporcionamos.

El deporte es una buena vía de canalizar toda esa energía que poseen los niños hiperactivos. Es muy importante que los padres fomenten la realización de actividades físicas y deportivas desde pequeños, aunque deben ser pacientes, ya que estos niños suelen ser muy competitivos y a veces, perder les puede acarrear grandes frustaciones que les pueden llevar al abandono de la actividad.

El deporte es una actividad terapéutica que les ayuda a mantener su autocontrol, ya que activan su cuerpo con el fin de lograr una meta. Los deportes individuales, como natación, taekwondo, karate, atletismo, etc, se les darán mejor que los deportes en equipo como el fútbol o baloncesto.

Un buen entrenamiento, sumado a su tratamiento psicológico, puede mejorar esta condición de hiperactividad y hacer que la vida tanto para el niño, como los adultos, resulte un poquito más fácil.