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Niños entre 3 y 4 años de edad

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Los niños entre 3 y 4 años ya dejan de ser bebés y pasan a ser niños con más conocimientos, habilidades e interacciones con los demás. Los niños de esta edad ya empiezan a formar frases entre 3 y 5 palabras en la primera fase, luego aprenden a plantear preguntas y hacen servir un vocabulario de unas 1000 palabras aproximadamente. Es normal que establezcan monólogos y hablen para sí mismos y aunque saben comunicar sus necesidades, todavía les cuesta establecer un diálogo.


En cuanto a sus habilidades motrices, los niños entre 3 y 4 años ya deben ser capaces de lavarse las manos ellos solos, pedalear un triciclo o pasar las páginas de un cuento con facilidad. Generalmente a esta edad permanecen quietos o haciendo la misma actividad durante un largo rato. Sobre los 4 años ya tienen más control sobre sus músculos y sus movimientos y tendrán habilidad para usar las tijeras y realizar figuras geométricas, así como aprender a reconocer las letras en mayúsculas.

Es importante a esta edad tener una buena higiene dental, los niños entre 3 y 4 años deben cepillarse los dientes solos y tener una buena higiene corporal. Podemos hacer que el cepillado sea como un juego divertido y una forma de imitar a los adultos. A los 3 años se completa la primera dentición, por ello es recomendable hacer una visita al dentista por lo menos una vez al año. Hemos de insistir en que no adopten malos vicios posturales, evitar el exceso de ruido producido por la televisión y acostumbrarlos a que se laven las manos con agua y jabón siempre que lleguen de la calle.

En cuanto al sueño, los niños de esta edad ya deben dormir solos y necesitan dormir entre 11 y 12 horas. Es importante mantener un horario y explicarles que necesitan descansar para recuperarse de la actividad diaria y no estar cansados al día siguiente. En esta etapa ya deben haber dejado el pañal de día y muchos niños también habrán dejado el pañal nocturno, aunque éste es normal también dejarlo entre los 4 y los 6 años.

Entre los 3 y 4 años es bueno fomentar la actividad física y estimularlos a hacer más deporte y ver menos televisión. El niño debe hacer ejercicio físico por lo que podemos buscarle una actividad con la que se divierta y aprenda. Es mejor una actividad al aire libre para que respire aire fresco y comparta con otros niños. Si podemos, es una buena opción apuntarlos a actividades extraescolares, pero siempre dentro de un límite, sin exagerar el tiempo que les dedica a éstas, siempre y cuando el niño disfrute con ellas.

Sobre la alimentación, cuando los niños tienen entre 3 y 4 años de edad deben adquirir una buena base para conseguir buenos hábitos alimenticios. Establecer horarios, hacer un buen desayuno, servirles raciones apropiadas a su edad, comer en familia y estabalecer normas sencillas de comportamiento a la hora de comer, haran que el niño se acostumbre a comer de forma saludable. Una alimentación adecuada y saludable significa comer de todo y en proporciones adecuadas.

En cuanto a la seguridad, es frecuente que los niños de esta edad sufran accidentes como caídas, quemaduras o ingestión de productos tóxicos. Nuestro deber es proporcionarles un entorno seguro y eliminar riesgos tanto como nos sea posible.

Para que un niño crezca feliz y sano, necesita encontrar en su familia el apoyo y el amor incondicional que ayudan a construir las bases de su personalidad. Debemos reforzar los vínculos familiares y estar más tiempo con ellos o por lo menos, que ese tiempo que compartimos sea tiempo de calidad.

Decálogo emocional

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En la reunión del colegio de mis hijos, nos dieron un decálogo emocional para aplicarlo en nuestra relación con los hijos y me gustaría compartirlo en este blog. Nos indica lo que debemos hacer los padres a nivel emocional:


1. Preguntar a nuestros hijos como se sienten en diferentes estados emotivos.

No sólo debemos preguntarles, "¿qué tal el colegio hoy? o ¿qué has hecho?, sino ir más allá y animarles a que nos expliquen cómo se sienten, cuál es su estado de ánimo, etc.

2. Fomentar que expresen sus emociones y sentimientos.

Los padres debemos ayudarles a que sepan cómo expresar sus sentimientos, sus dudas y sus emociones, para que fortalezcan su seguridad y autoestima.

3. Aceptar los sentimientos de nuestros hijos y valorarlos. Hacer que se sientan normales (legitimizar sus emociones).

4. Darle nombre a sus emociones y sentimientos.

5. Educar en las necesidades, no en los deseos. Esto es muy importante, los padres debemos priorizar las necesidades de nuestros hijos, pero no ceder a los caprichos y deseos cada vez que nos pidan algo.

6. Ofrecerles nuestro apoyo afectivo y ayudarles a explorar las diversas estrategias para resolver los problemas de tipo emocional.

7. Explicarles como nos sentimos nosotros. Contarles cómo nos ha ido en el trabajo, lo que hemos hecho, etc. tener una conversación agradable con ellos y dialogar en un buen ambiente. Sobretodo escuchar lo que dicen y prestarles la atención que merecen.

8. Dar ejemplo de auto regulación emocional cuando vivamos situaciones negativas, es decir, dar ejemplo ante situaciones conflictivas, saber comportarnos delante de ellos y reaccionar con paciencia y dominio de uno mismo cuando estamos enfadados.

9. Dialogar en caso de conflicto. Para ello debemos utilizar las siguientes preguntas: ¿Qué ha pasado?, ¿Qué crees que se puede hacer?, ¿Que hacemos? y poner en práctica todo lo decidido.

10. Decirles a nuestros hijos que los queremos. No dar por hecho que ellos lo saben, dino decírselo cada vez que lo sintamos, porque siempre es agradable escucharlo y sentirse querido.

Bueno, espero que este decálogo hay sido útil y nos haga reflexionar como padres.

Educación vial para niños

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La Fundación Mapfre nos propone unas páginas interesantes para enseñar educación vial a nuestros hijos. Es muy importante enseñarles desde pequeños algunas cosas, como por ejemplo que deben mirar una y otra vez antes de cruzar la calle o a respetar y comprender para que sirven las señales de tráfico.

Una forma lúdica y divertida de transmitirles a nuestros hijos esta información, es lo que propone la Fundación a través de sus páginas creadas para los más pequeños.



Hay una página de educación vial para niños de 3 a 5 años, en la que se pueden ver vídeos explicativos sobre las señales de tráfico, donde un simpático personaje llamado "Jota Jota" nos explica varios episodios de educación vial. A los niños les va a encantar. También hay juegos online y actividades para colorear las imágenes de las señales de tráfico, hacer tests o leer cuentos relacionados con la educación vial. Esta página la puedes ver pulsando aquí.


Para los niños más mayores, también existe una página (Niños y seguridad vial) dedicada a ellos con mayor contenido y propuestas muy interesantes sobre lecturas y actividades relacionadas con la educación vial. También hay varios juegos y vídeos sobre señales de tráfico muy divertidos para niños de 6 a 11 años. Las diferentes actividades se componen de temas muy importantes para que los niños aprendan con diferentes tests tanto si circulan en la calle con bicicleta o patines, como si van en coche o son peatones.

También nosotros queremos proponer lecturas interesantes sobre educación vial para niños:

Enseñarles educación vial es importante para su seguridad y nuestra mayor tranquilidad. Desde Educando a nuestros hijos, felicitamos a Mapfre por esta iniciativa, donde los niños aprenden de la forma más divertida.


Disciplina por edades

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Es muy importante enseñar una disciplina eficaz a nuestros hijos, para que sean personas adaptadas, con objetivos y metas que cumplir y para que aprendan a tener auto-control en sus vidas.


¿Cómo es posible enseñarles esta disciplina?

Pues comunicándonos con ellos, siendo constantes y firmes en nuestras decisiones, siempre adaptándonos a su edad y su nivel de desarrollo.

Nos comunicamos con nuestros hijos cuando les escuchamos con respeto, sin interrumpirles lo que tienen que decirnos y aceptando sus sentimientos. Debemos ser coherentes con nuestros gestos al hablar, pues podemos transmitir mensajes contradictorios y ser claros y precisos al transmitir nuestro mensaje, siempre adaptado a la edad de nuestros hijos. Es conveniente elegir el momento y lugar adecuado y clarificarnos primero antes de transmitir nuestro mensaje.

Ser constantes significa mantenernos firmes en nuestras decisiones, aplicando las consecuencias establecidas. No podemos regañar a nuestros hijos y olvidar enseguida las consecuencias de ese regaño, porque entonces no servirá de nada regañarlos en las próximas ocasiones. Si somos constantes, ellos tendrán más seguridad y serán más responsables de sus acciones.

En cuanto a la edad y el nivel de desarrollo, no es lo mismo, ni siempre coincide. El nivel de desarrollo se refiere al grado de madurez alcanzado, mientras que la edad cronológica se refiere a los años cumplidos. Existen algunos métodos de disciplina según el rango de edad.

Edad de 0 a 2 años:

 Es importante en esta etapa, empezar a expresarnos con palabras a los niños sobre nuestras expectativas y sentimientos hacia ellos, de esta forma nos preparamos para una disciplina basada en el diálogo. Podemos estimular el comportamiento positivo, darle libertad de acción al niño, pero siempre controlando la situación cuando hay peligro.

Edad de 3 a 5 años:

En esta etapa debemos fomentar la iniciativa y además permitir que el niño tenga diferentes opciones y conozca las consecuencias de sus actos. Éstas consecuencias deben ser fáciles de cumplir y debemos ser consistentes en su aplicación. Los niños de esta edad se identifican son los objetos que le pertenecen y por ejemplo, si decidimos privarle de alguno de sus juguetes, debe ser por muy corto tiempo. Es muy probable en esta etapa que los niños no reaccionen como esperamos los adultos. Si esto nos causa descontrol, es preferible aislarnos momentáneamente hasta que el niño recupere su auto-control. Si no se puede ignorar la conducta del niño, lo mejor es aislarlo en una habitación (por un período muy corto) para que reflexione y recupere la calma, no como castigo.

Edad de 6-11 años:

Los padres somos responsables de transmitir a nuestros hijos responsabilidades, de inculcarle valores y estimular la valoración de sí mismo, de sus cualidades y aptitudes para que tenga confianza en su propia persona. De esta forma facilitamos la integración del niño a su medio. En esta etapa es importante establecer horarios (de sueño, comidas, juegos, etc), definir con el niño cuáles son sus responsabilidades, así como las consecuencias si estas no se cumplen.


Edad adolescente de 12-18 años:

Durante esta etapa ocurren muchos cambios en la vida de nuestros hijos, cambios físicos, mentales, hormonales, etc, debido a que el joven está dejando la niñez para convertirse en un adulto.


Muchos adolescentes están deseando ser independientes para asumir responsabilidades o decisiones para las que no están preparados. Si hemos trabajado bien la disciplina en las etapas anteriores, si hemos tenido una buena dosis de comunicación, respeto mutuo y claridad de límites, esta etapa se presentará mucho más fácil y será más fácil llegar a un acuerdo con ellos sobre sus necesidades y las nuevas reglas del juego.

Si no ha sido así, lo ideal sería reconocer de nuevo a nuestros hijos y delimitar en qué etapa se encuentra para que se convierta en una persona con reglas definidas, metas establecidas, que comprende y respeta a sus padres.

Es necesario empezar desde la primera infancia a impartir una disciplina eficaz y no se trata de castigar a nuestros hijos constantemente, sino de establecer lazos de amor, comunicación y respeto mutuo para una buena educación.

Fiestas de cumpleaños para niños

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Ya ha empezado el curso escolar y durante el primer fin de semana, ya he asistido con mis hijos a 3 fiestas de cumpleaños con sus amiguitos del colegio. Hay fiestas de cumpleaños de todos los tipos; los que se celebran en casa, en un parque, en los parques temáticos, en los recintos que ahora están muy de moda, donde tienes un espacio adecuado con colchonetas inflables o piscinas de bolas y te lo montas todo tú mismo, etc.


Personalmente, pienso que el lugar más adecuado para celebrar un cumpleaños, es al aire libre. Si se dispone de un lugar habilitado, ya sea un parque con mesas, un jardín o un sitio al aire libre donde se puedan realizar actividades, es el entorno ideal para celebrar un cumpleaños, siempre y cuando la fecha del cumpleaños permita celebrarlo al aire libre.

No es necesario gastarse mucho dinero en la celebración. Se pueden hacer actividades divertidas con poco dinero, pues al fin y al cabo, los niños no necesitan grandes gastos para pasárselo bien.
Quizás nos ocupa más tiempo y trabajo, pero si lo hacemos con tiempo, podemos preparar juegos y actividades, además de la decoración y la merienda para ese día.

Para las invitaciones, lo mas fácil es comprarlas en el mercado, pero serán mucho más divertidas y personalizadas si las creamos junto a nuestros hijos. Podemos imprimir su personaje favorito y junto a una foto de nuestro hijo o hija, las pegamos en una cartulina con pegatinas o rotuladores de colores, con diferentes formas y dejamos que ellos mismos escriban el texto. Las invitaciones de cumpleaños quedarán más divertidas y originales.

Para decorar la fiesta de cumpleaños, podemos crear también nuestro propio estilo. Tenemos la opción de comprar la decoración de algún personaje que les guste o recurrir a globos de colores, guirnaldas coloridas hechas a mano, incluso nuestros hijos pueden pintar el mantel con rotuladores y participar en la decoración. Podemos combinar varios colores o decidir algún tema para la fiesta, por ejemplo, dinosaurios, el espacio, el mundo encantado, las princesas, los piratas, etc.

En cuanto a la comida para el cumpleaños, lo ideal es preparar pequeños bocadillos, mini pizzas, palomitas de maíz o pequeños sandwiches variados. Para los más atrevidos, se pueden preparar tarrinas de diversas frutas para pinchar con palillos. Es mucho más sano y natural. Si tenemos tiempo y destreza en la cocina, lo ideal es hacer la tarta nosotros mismos con alguna decoración semejante a la del cumpleaños. Siempre saldrá más económico que comprar un pastel en una pastelería.

Lo más importante de la fiesta de cumpleaños es que los niños se lo pasen en grande y para ello, podemos prepararles juegos adecuados para su edad. Veamos algunos ejemplos:

Si el cumpleaños se celebra al aire libre, podemos preparar diferentes juegos y actividades deportivas:

El juego de la esponja:

Se forman 2 equipos (azul y rojo por ejemplo) en filas. En un extremo, se llena un cubo de agua y en el otro extremo, se pone un cubo vacío. Cuando suene el silbato, los niños de cada fila, deben ir corriendo al cubo con agua, llenar la esponja y llevarla hasta el cubo vacío y exprimirla. Gana el equipo que haya llenado más el cubo que estaba vacío cuando se acabe el tiempo.


El juego de esconder el tesoro

Para este juego, debemos preparar unas pistas que iremos escondiendo por diferentes lugares. Los niños deberán ir siguiendo las pistas y cumpliendo las pruebas para llegar al tesoro final.

El juego de los huevos

Nunca falta el clásico juego de llevar los huevos con una cuchara, intentando que no se le caigan. También se forman dos equipos y cada niño debe llevar el huevo hasta el final y darle la cuchara al siguiente de su fila. Si se le cae, lo coge y vuelve a empezar. Gana el equipo que consiga terminar en menos tiempo. (Es mejor hervir los huevos, sin que los niños lo sepan para que tenga más emoción)

El juego del regalo secreto

Se envuelve un regalo en varias capas de papel. En cada capa pone algo, por ejemplo: "Para el más divertido", entonces se le da al niño que se considere más divertido. Luego éste lo abre y en la siguiente capa pone otra cosa: "Para la más payasa..." y así sucesivamente, hasta que la última persona abre el regalo definitivo.

El juego del escondite, el pilla pilla, el juego de la silla (hay una silla menos y cuando se apaga la música se sientan; queda fuera el que no se sienta, y así sucesivamente hasta llegar a uno), el juego de ponerle la cola al burro... en fin, hay miles de juegos de toda la vida con los que los niños pueden disfrutar y pasárselo bien sin gastar mucho dinero en el cumpleaños.

La piñata se puede hacer en casa también. Yo hice la de mi hijo y me llevó tiempo, pero el resultado fue genial. En internet existen muchas páginas que enseñan cómo hacerlo.

La piñata de mi hijo, hecha a mano

Es ideal que el niño o niña reciba y abra los regalos cuando llegan sus amiguitos, para que pase lo más desapercibido posible y no haya competencias, ni atiborremos al homenajeado con tantos regalos a la vez.

Siempre existe la opción de hacerlo en un parque de juegos en los que hay personal que se encarga de todo, pero la fiesta de cumpleaños será más impersonal y menos divertida que si lo hacemos entre toda la familia. Por supuesto, esa opción sale más cara y casi siempre es igual.


Abuelandia, web para abuelos y nietos

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Ya empieza la vuelta al cole y muchos veremos a los abuelos esperando a las puertas de los colegios a sus nietos para volver a encargarse de ellos mientras sus padres terminan la jornada laboral. 

Hemos hablado en otras ocasiones de la figura tan importante que representan los abuelos en esta sociedad. Muchos padres lo tendríamos muy difícil sin su ayuda desinteresada y desde aquí queremos reconocer una vez más su labor y su apoyo.

 Hemos descubierto una página muy interesante que se llama Abuelandia. Esta página web está dedicada por completo a los abuelos y abuelas que comparten con sus nietos el día a día y nos proponen multitud de actividades y artículos interesantes para compartir con ellos.

En Abuelandia podemos encontrar juegos, espectáculos para compartir con los nietos, actividades en la cocina, manualidades para hacer juntos, actividades para hacer al aire libre, etc; además de mantener actualizados a los abuelos con artículos muy interesantes y útiles. También nos ofrecen múltiples propuestas (de momento 22) para compartir con los nietos por poco dinero.

Desde Educando a nuestros hijos, queremos felicitar a Abuelandia por su gran aporte y animamos a los padres a compartir esta página con los abuelos y sobretodo a respetar sus límites y no exigirles más de lo que nos pueden dar, agradeciéndoles siempre que podamos su gran ayuda desinteresada.

La vuelta al cole

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Se terminan las vacaciones y volvemos a la normalidad; los niños regresan al colegio y muchos padres a trabajar. Para que este cambio sea mucho más fácil, se debe preparar con tiempo la adaptación al colegio. Muchos niños tienen ganas de volver y ver a sus amigos, pero otros se han acostumbrado a la diversión, a la falta de horarios que suele haber en vacaciones y les va a costar más la adaptación al colegio.



Los padres estamos para ayudarles a que esta adaptación sea más fácil, siendo positivos en todo momento, intentando evitar transmitirles los sentimientos negativos que nos da la vuelta al trabajo e incidiendo sobre los aspectos más positivos del regreso al centro escolar.

El reencuentro con los amigos, las nuevas actividades, las cosas que van a aprender con los nuevos libros o las excursiones que realizarán, son varios argumentos positivos que les animarán a empezar el colegio. Sería bueno preparar la mochila, comprar los libros con ellos y echarles un vistazo entre todos antes de empezar el curso.

Con los más pequeños, sobretodo debemos ir adaptando los horarios a los del colegio, un tiempo antes de empezar. Es importante que los niños vayan descansados, que conserven los hábitos saludables y duerman las horas necesarias. También es importante escuchar sus temores y dudas para transmitirles la confianza necesaria para la vuelta al colegio.

Durante el verano, los niños no deberían perder los hábitos de trabajo y lectura, pues ello contribuirá a que no pierdan el ritmo y la adaptación a la escuela sea mucho mejor. La semana anterior a empezar el colegio, los niños deberían tener contacto con los libros y realizar diversas actividades relacionados con la escuela.

En definitiva, los padres estamos para ayudar al proceso de adaptación de nuestros hijos al nuevo curso escolar y orientarlos de la mejor manera posible para que los niños se sientan a gusto con el retorno al centro escolar y no sea un proceso traumático.