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Juegos de verano para niños

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Ahora que llega el verano, a los niños les gusta disfrutar del aire libre y nosotros los padres podemos entretenerlos y organizar juegos para que se diviertan. Hoy les proponemos algunos juegos para practicar en grupo, ya sea con los amigos o en algún cumpleaños.



La Mosca ciega

Para jugar este juego, se necesitan varios pañuelos (tantos como jugadores hayan) y una campanita.

El juego es al revés que la gallinita ciega, ya que se trata de que un niño se ponga la campanilla en una mano y la vaya agitando, mientras los demás, con los ojos vendados, tienen que seguir el sonido e intentar capturar a la mosca. Este juego sirve para afinar la sensación auditiva a distancia y es muy divertido.

El juego de la pelota fija

Para este juego es necesario una pelota y es ideal estar en un espacio exterior bastante amplio. Pueden participar muchos jugadores.

Los niños hacen un círculo y en medio se pone un jugador con la pelota. Éste la lanza al aire, lo suficientemente alta para dar 3 palmadas y luego cogerla, sin dejar que toque el suelo. Mientras la pelota está en el aire, los que están en el círculo, deben alejarse corriendo. 

Cuando el jugador del centro vuelve a coger la pelota, grita: "¡Pelota fija!" y todos los demás deben quedarse quietos. El jugador del centro, debe tirar la pelota para darle a uno de los otros niños y éstos no pueden mover los pies, sólo el cuerpo para esquivarla. 

Si golpea a alguien con la pelota, todos los demás escapan de nuevo y el que la ha tirado, también se aleja corriendo. El niño o niña al que han golpeado, esta vez debe lanzar la pelota al aire y hacer lo mismo que al principio.

Si la pelota no le da a nadie, el jugador del centro que la había tirado, tiene que ir corriendo a buscarla y repetir todo lo anterior, intentando mejorar su puntería.

Las verduras del huerto

Para este juego pueden participar varios jugadores. Se trata de nombrar un cocinero o cocinera y a cada niño se le da el nombre de una verdura. Se ha de señalar un árbol o un punto de meta. Cuando el cocinero dice: Voy a cocinar una sopa con...¡Apio y zanahoria! Los niños que han sido nombrados apio y zanahoria, deben salir corriendo hasta la meta. Si el cocinero no los pilla, se libran de estar en la sopa, pero si son pillados...¡serán cocidos en el puchero para hacer una deliciosa sopa!

Esperamos que pongáis en práctica alguno de estos juegos para niños de entre 4 y 8 años y próximamente iremos dando más ideas para que nuestros hijos disfruten jugando y a la vez adquieran habilidades mientras se divierten.

El diario de mis hijos

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Hace un tiempo se me ocurrió la idea de hacer un diario sobre los mejores momentos de la vida de mis hijos. Hace dos años que empecé esta aventura y durante este largo tiempo, llevo más de 40 páginas dedicadas a ellos, a sus vivencias, a sus anécdotas divertidas y curiosas, a sus progresos a sus fracasos...etc.

Ahora mis hijos tienen 3 y 5 años y la idea es encuadernarlo y regalarles esta recopilación sobre sus vidas cuando tengan 18 años, o 15 o cuando considere que es el momento apropiado.

Lo comenté con una amiga y me dijo que era muy buena idea. Ella había tenido 5 hermanos y dice que su madre se hacía un lío cada vez que les explicaba alguna anécdota curiosa, pues nunca se acordaba de cuál de los hermanos fue el protagonista o cómo sucedió realmente.


Es realmente difícil encontrar un hueco en esta vida tan agitada que llevamos para escribir y anotar las cosas importantes, pero personalmente invito a los padres a buscar un momentito (no se trata de escribir cada día, sino momentos puntuales en los que suceda algo digno de ser anotado) y dejar constancia de esos momentos dulces o amargos que nuestros hijos han protagonizado...aquel comentario gracioso que soltó un día, aquella vez que se partió la boca, las sensaciones que tuvo el día que ganó un premio, los mejores amigos de cada época, aquella profesora tan encantadora que tuvo en un curso... en fin que hay infinidad de momentos dignos de ser recordados y que a veces se difuminan en nuestro recuerdo, pasando al olvido con el tiempo.

Tanto para nosotros los padres, como para los hijos, al repasar ese diario recordaremos esas vivencias y sonreiremos o nos estremeceremos con las alegrías y pruebas que nuestros hijos han superado a lo largo de sus vidas y para ellos será muy especial cuando sean mayores, pues les daremos mucha información ayudará a descubrir el por qué de su personalidad y a recordar su infancia desde el punto de vista de sus padres.

Animo a los padres a que tomen la idea. Yo pensé que me duraría poco tiempo la iniciativa, pero ya llevo dos años escribiendo y ahora cada vez que les sucede algo, lo primero que pienso es: ¡esto tengo que escribirlo en el diario!

El primer trabajo de los jóvenes

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Hoy en día existe en España la generación de jóvenes mejor formados de la historia. Muchos tienen idiomas, han terminado una carrera o han hecho algún máster al finalizar los estudios. Esta generación ha crecido en un entorno más permisivo y liberal que las anteriores y por ende, su forma de enfrentarse al mundo laboral y ejercer responsabilidades es diferente.

La crisis ha cambiado la relación laboral. Hoy en día es muy difícil conseguir un trabajo, por más cualificados que estén y muchos jóvenes sin experiencia laboral, acceden al primer trabajo (si tienen suerte) por debajo de su calificación profesional.

 Quizás es cierto que la juventud no adquiere un alto nivel de compromiso con la empresa, como hacían sus progenitores. Por ejemplo antes se le daba más valor a la presencialidad que a la calidad del trabajo, pero los jóvenes de hoy no están dispuestos a pasarse horas y horas en la oficina para demostrar su compromiso. Las empresas también deberían cambiar su forma de pensar, ya que estamos en la zona más baja en cuanto a productividad en Europa, a pesar de esa mentalidad.

Según Ignacio Megías, un investigador social, los jóvenes que acceden al mundo laboral son fruto de la educación que tienen, que viene marcada por los adultos, que les han primado en todos los valores que se asocian con lo juvenil. Muchos jóvenes se sienten seguros, modernos e inteligentes y acceden con cierto descaro al mundo laboral, pero deben adaptarse a seguir las reglas como los demás, a hacer esfuerzos para adaptarse, tomando iniciativas, siendo responsables y sobretodo respetando a los compañeros y superiores.

Nuestro deber como padres es aconsejarles y motivarles aunque el panorama sea desolador. Debemos alentarlos a que se formen, sí, pero también a que apliquen los valores mencionados anteriormente, fruto de nuestra educación. Por eso es necesario enseñarles desde pequeños a esforzarse por conseguir las cosas, a respetar a los demás, a ser tolerantes y pacientes para afrontar una situación grave en la crisis actual.

Antes era muy común que alguien entrara en una empresa y se jubilara allí. Ahora existe más rotación, más temporalidad. Los jóvenes de hoy día se sienten menos identificados con la empresa, pues a veces piensan que éstas no se identifica con ellos de la misma manera. Muchos jóvenes tienen buenas ideas e iniciativas que a veces ven frustradas por los que llevan muchos años y han hecho las cosas siempre de la misma manera, pero la sociedad cambia muy rápido y nuestros hijos deben aprender a defender sus ideas y darse a valorar, mientras las empresas deberían darle más oportunidad y escuchar las nuevas ideas.

Anteriormente se había creado la imagen de que si tienes buena formación, idiomas y movilidad laboral, podías acceder a cualquier empresa, pero esta situación ha cambiado.

Muchos jóvenes quieren trabajar; nuestros hijos quieren que les den una oportunidad en el mundo laboral y para ello necesitan que los padres les guiemos y les enseñemos valores como tenacidad, respeto y tolerancia, además de alentarles a autosuperarse para enfrentar obstáculos y hacer su trabajo cada día mejor.

Las temidas pataletas

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Si eres un padre o madre de niños entre 2 y 3 años, seguramente habrás pasado por la fase de las rabietas. Los niños intentan demostrar su rebeldía y establecer su individualidad y hacer las cosas a su manera. Cuando no le sale, su forma de manifestarlo es mediante pataletas o rabietas que, aunque sea una actitud normal en esta edad, no es fácil de tolerar y mucho menos en público.

El otro día, mientras bañaba a mi hija de 3 años, empezó a llorar sin motivo aparente y a chillar como si la estuvieran matando. Le pregunté con calma qué le pasaba y ella no podía ni hablar de la rabia que tenía en ese momento. Por más que le preguntaba si le dolía algo o si se había hecho daño con algo, ella sólo se limitaba a chillar sin atender a razones. Si le daba algún juguete, lo tiraba contra la pared, si la intentaba calmar, se ponía más rabiosa...al final opté por dejarla sola y cerrar la puerta a ver si se calmaba. Ella continuó llorando sin parar hasta que regresé al cabo de unos minutos. Ya desesperada, la saqué de la bañera y con firmeza, la vestí y la llevé al sofá, donde siguió llorando hasta que se calmó. Ya cuando estaba calmada, le volví a preguntar y me confesó que lloraba porque no quería mojarse el pelo y yo le mojé un poquito mientras la bañaba. Para mi fue increíble la reacción que tuvo en ese momento. Son las temidas rabietas.

Leía un artículo sobre ese tema en el que explicaba que los niños toman ejemplo de la conducta de los padres. Por eso, en ningún caso conviene que ellos presencien alguno de nuestros accesos de cólera y debemos intentar mantener el control ante situaciones de estrés, donde ellos estén presentes.

Si el niño se da cuenta que alguna rabieta ha surtido efecto y ha conseguido lo que quería, estamos perdidos. Su principal objetivo es llamar la atención. Por eso cuando les regañamos e intentamos razonar con ellos o simplemente no queremos darles algo que nos reclaman, utilizan esta arma para hacernos ceder.

La forma más rápida de evitar estas rabietas, es ignorándolos. Si nos aseguramos que el niño está en un lugar seguro y no puede haber ningún accidente, les podemos dejar solos hasta que ellos mismos se den cuenta de que no llaman la atención y su artimaña no surte efecto.

Algunos consejos para evitar las pataletas:

Intentar no mirar al niño mientras le dure la rabieta. Esto puede provocar que se prolongue más.

Decirle cuando su llanto disminuya algo que lo haga recapacitar: "Cuando hayas terminado de llorar, volveremos a jugar"

Apartarse y abandonar la habitación donde se encuentre el niño y vigilarlo de lejos.

Cuando el niño termine la rabieta, no darle importancia y darle la oportunidad de congraciarse con los demás, como si no hubiera pasado nada.

Si la rabieta se extiende, es recomendable sentar al niño en una silla y decirle que no se puede mover de allí hasta que no esté tranquilo durante un minuto, mientras le explicamos que estamos cansados de oírle.

Los niños son muy buenos actores y muchas veces ese llanto es fingido para lograr sus propósitos. Ellos se dan cuenta si uno de los progenitores está a punto de ceder, así que debemos mantenernos firmes y hacerles saber que haga lo que haga, no vamos a acceder a sus requerimientos.

Si el niño mantiene esa actitud mientras va creciendo, estas pequeñas rabietas se convierten en un problema, ya que es señal de que se ha habituado a obtener las cosas de esta forma por definición. Por ello debemos enseñarles que las rabietas son totalmente inadecuadas y que nadie de su entorno va a ceder en ningún momento.

Vacaciones en el camping

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Se acercan las vacaciones y los más afortunados (digo afortunados porque hoy en día no todo el mundo puede costearse unas vacaciones) están planeando la salida estival con sus retoños.

Los que tengan hijos pequeños, evidentemente, no tienen problemas para tomar la decisión, ya que los niños no opinarán sobre si les gusta el destino elegido o no; y si opinan, todavía nos vemos capaces de "arrastralos" allí donde vayamos.



Los que tengan hijos adolescentes y se los quieran llevar consigo, ya lo tienen un poquito más difícil, pues la decisión tiene que ser consensuada entre los miembros familiares y eso no es tarea fácil. Yo he sido adolescente y recuerdo en que hubo una época en la que quería ir a cualquier sitio...siempre que fuera alejada de mis padres y mis amigas estuvieran incluidas en el plan.

Bromas aparte, es muy difícil conciliar las vacaciones de verano con nuestros horarios laborales y tenemos que convertirnos en magos para ir "colocando" a nuestros hijos en colonias de verano, con los abuelos, con la vecina que se los queda... para luego compartir con ellos los pocos días de vacaciones que nos dan en el trabajo.

Una opción interesante son los campings. A los niños les encanta pasar las vacaciones en un camping. Allí tienen de todo: naturaleza, aire libre, piscina, juegos y actividades, algunos disponen de "mini clubs", otros ofrecen talleres, deportes y todo tipo de juegos. Para los padres es una muy buena opción, ya que los niños están en un entorno seguro y a la vez los tenemos "controlados" mientras ellos se divierten con los amigos. Es muy usual que los niños hagan amistad con otros niños y si es un camping que frecuentan cada año, seguramente van estrechando lazos con estos amiguitos.

Para los que piensen que un camping es incómodo, nada más lejos de la realidad, hoy en día es casi como ir a un hotel. Muchos tienen bungalows con todas las comodidades y bastante espaciosos para las familias. Generalmente hay cocina, ducha y habitación de matrimonio. Allí mismo puedes cocinar y comer en las terrazas al aire libre con los niños. Si no quieres cocinar durante las vacaciones, muchos de ellos ofrecen restaurantes y cafeterías para almorzar en sus instalaciones.

Es una opción alternativa, que seguro los niños disfrutan y nosotros agradecemos, pues nada como escaparse de la rutina y relajarse en la naturaleza, ya sea cerca a la playa o en la montaña.

Desayuno con los pequeños

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Es cierto que con las prisas cotidianas, pasamos por alto el ritual del desayuno, sin embargo dicen los expertos que es la comida más importante del día. Sobretodo para los niños, ya que les puede aportar hasta un 25% de sus necesidades nutritivas. 

Según un estudio del Ministerio de Sanidad, en España sólo un 8% de los niños desayunan de forma equilibrada y correcta. Un desayuno equilibrado estaría compuesto de frutas, leche, cereales e hidratos de carbono. Dicho estudio dice que el 20% de la población sólo toma leche para desayunar y que un 15% no desayuna. 

También recomiendan desayunar en familia, ya que este momento del día tiene su importancia social, porque además de que les inculcamos a nuestros hijos la importancia de desayunar, también pueden colaborar con la preparación del mismo,y así participan en las actividades familiares. 

Los que tenemos niños pequeños, sabemos que es quizás un poco utópica la imagen de la familia al completo reunida por las mañanas en la mesa, desayunando tranquilamente, tomando lácteos, zumos naturales y cereales, sobretodo los días laborables. Las prisas nos traicionan, todos vamos corriendo, los niños adormilados, los padres siempre apresurados, los niños se tienen que vestir, tenemos que preparar todo lo que se tienen que llevar... pero debemos hacer un esfuerzo, aunque sea levantándolos un poquito antes, ya que un buen desayuno es más beneficioso que 15 minutos de sueño. 

 Es recomendable acostumbrarlos desde pequeños a adquirir un desayuno equilibrado, pues es vital para que los niños recuperen la energía que han perdido después de dormir tantas horas, para que tengan más vitalidad y para asegurar que estén en buena forma y con el peso adecuado. 

Ánimos papás y mamás, vamos a intentar dejarlo todo listo el día anterior para que nuestros hijos disfruten de un desayuno tranquilo, en familia para que afronten el día con energía y buen humor.

El cambio de la cuna a la cama

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No existe una edad establecida para dar el paso de la cuna a la cama, pero generalmente hacia los dos años suelen tener esa necesidad. 

 Recuerdo que a mi primer hijo lo cambié a los dos años justos. Se veía una pequeña bolita encogida en esa cama tan grande, pero enseguida se adaptó y no fue nada traumático el paso. Sin embargo, a mi hija pequeña, la cambié casi a los 3 años, más que nada por comodidad nuestra, porque sabíamos que era más intranquila y le iba a costar permanecer en su cama por las noches. 

Efectivamente, nuestra previsión se cumplió, pues a la que se dio cuenta de que podía bajarse sola, la teníamos cada dos por tres dando vueltas por toda la casa.

El cambio de la cuna a la cama es señal de que nuestro hijo está creciendo y está dejando de ser un bebé. Se deben seguir unas pautas y normas de seguridad para que todo esté controlado. Seguramente el niño esté excitado por dormir en una cama nueva o quizás siente rechazo por no verse en el mismo ambiente que tenía desde que nació. 

Debemos colocar los mismos objetos quer tenía en la cuna, (ya sea un muñeco con el que duerme o una mantita) y animarles dejando que el pequeño participe en la decoración de la nueva cama. Podemos hacer el cambio divertido, colocando pegatinas o poniendo unas sábanas chulas que llamen la atención. 

Es importante acompañarlos en su primera noche en la cama. Sería adecuado leerles algún cuento o cantarles alguna nana para que se relaje antes de dormir. También le iría bien tener una luz indirecta que ilumine un poco la habitación. 

Por supuesto hay que proteger los laterales de la cama con una barandilla para evitar que el pequeño se caiga a mitad de la noche. Volvemos a apuntar que cada niño es diferente y depende del carácter y el grado de madurez la aceptación de este cambio, pero por supuesto, nosotros los padres podemos intuir cuándo están preparados para este cambio y transmitirle nuestra alegría y nuestro orgullo al ver que nuestro pequeño ha dado otro gran paso de niño mayor.